viernes, 2 de enero de 2009
Weissbier
Ayer tuve la maravillosa oportunidad de degustar varias marcas de weissen en Alemania con unos chicos de allí. Estuve en la Alemania del este, cerca de Berlín, por lo que no eran unos expertos (la auténtica se produce en la Baviera), pero estoy seguro que controlaban el tema. Fue una sorpresa encontrar tantas marcas que pueden verse por España, aunque según ellos son las peores, como cabía esperar.
He tenido suerte con mis últimos destinos en cuanto a birra se refiere, de hecho la idea de este blog nació de mi cercanía con Bélgica. Allí he probado las mejores cervezas, para mí las mejores del mundo. Aunque son bastante fuertes, creo que eso es lo que las da carácter. Las alemanas son bastante más suaves pero igualmente generosas con el paladar y quizá más amables que las belgas, pero no son belgas.
Tuvimos una conversación muy animada sobre el mundo de la cerveza. Hablamos sobre su origen y autenticidad, y claro está, hablamos también sobre Heineken, la única bebida que es vendida como cerveza y sin embargo no lo es. Fue muy agradable y muy gracioso adivinar a qué bebida se refería uno de ellos, cuando éste relataba su última estancia en España (Navarra). Después de mucha indagación, descubrimos que el licor que tanto le había gustado era el pacharán, y ya me han encargado una botellita.
Como punto y final hicimos una degustación de cuatro cervezas de trigo, esta fue la clasificación que hicimos de forma conjunta (fuímos bastante freakis, pero lo bien que lo pasamos): 1. Erdinger, 2. Maisels weisse, 3. Paulaner, 4. Franziskaner. Qué pena no haber estado en Baviera.
Heineken

Mi opinión en este caso supongo que no sea compartida por la mayoría de la gente. Me da igual, sólo es mi opinión y al final es una cuestión de gustos.
Heineken es la cerveza más internacional, puedes encontrarla en cualquier parte del mundo, como la Coca-Cola. Sin embargo, para mí es una de las peores cervezas del mundo, comparable a las chinas y a algunas españolas. Es una cerveza holandesa de baja fermentación, la típica pilsen, pero ya le gustaría tener el sabor de las checas. No sabe a nada, no aporta nada, es beber agua con gas sinceramente.
Entiendo que para ser la más vendida del mundo algo bueno debe de tener, aparte de un buen departamento de marketing, y en mi opinión es la calidad. No me gusta pero reconozco que es una de las históricas y que se mantiene su pureza. Puede ser que esté equivocado, de hecho seguro que lo estoy, pero a mí nunca me ha convencido. Lo siento y me alegro por la gente a la que le guste, puesto que es muy fácil de encontrar.
Doreleï

Doreleï es producida en la famosa cervecería francesa Fischer en la región de Alsacia, muy cerca de Alemania. Es una cerveza que, proveniendo de una lager, ha sido edulcorada con aditivos que le dan un sabor dulce y afrutado al final, tendiendo ligeramente a un aroma a limón. Su graduación es 6,3% y de ella me gusta hasta la botella, muy elegante por cierto.
Tipos de cerveza
He pensado que sería interesante hablar de cuantos tipos de cerveza existen, de una forma general primero y más específicamente con el tiempo. Debería haberlo hecho antes, pero mi mente difusa ha provocado que lo empiece a hacer ahora. He echado un vistazo a los artículos que figuran en la red y me parecen demasiado engorrosos, así que trataré de comentar cada tipo de cerveza de manera ocasional y clasificaré cada cerveza de la que se hable en el blog en uno de ellos. Puede ser que alguna vez me equivoque, puesto que no soy un experto contumaz, sólo un aficionado.
La cerveza es comúnmente clasificada en tres categorías dependiendo del tipo de fermentación: baja fermentación, alta fermentación y fermentación espontánea. Además, existen otros tipos de cerveza de los que se hablará en el futuro.
Para empezar, la cerveza de baja fermentación es menos aromática. Haciéndonos a la idea, todas las rubias que conocemos en España son de este tipo. La fermentación (generalmente la fermentación de cebada malteada y lúpulo en casi todas las cervezas) se produce a baja temperatura y debe de permanecer más tiempo en cuba.
Por el contrario, las cervezas de alta fermentación se obtienen por una mayor temperatura de fermentación y menos tiempo en cuba, justo al contrario. Son más oscuras, a este tipo pertenecen por ejemplo las clásicas de trigo alemanas.
Para terminar la chapa, existen las llamadas de fermentación espontánea, es decir, al contacto con el aire. Todas son belgas, más concretamente de Bruselas y alrededores, y se obtienen por medio de una fermentación parecida a la del vino. Ejemplos son las afrutadas que todos conocemos.
Dentro de las tres categorías mencionadas anteriormente pueden hacerse muchísimas distinciones sobretodo en función de la materia prima empleada y de la zona geográfica. En futuras entradas se hablará de todo ello, por supuesto.
jueves, 1 de enero de 2009
Eku 28
Eku 28 proviene de la Bavaria alemana, otra de las cunas cerveceras, y la marca además de producir la variedad 28 tiene una extensa lista de variedades, entre la que encontramos la típica pilsen.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Cómo servir una cerveza (bien)
| Cómo servir una cerveza. Servir, o más comunmente, tirar bien una cerveza es un arte no fácil de alcanzar, que sólo conseguiremos después de una cierta práctica y siendo fieles al "catecismo" que regula su servicio. |
| Si bien hay unas normas generales que sirven para todas las cervezas, no es menos cierto que dependiendo del estilo de la misma y del recipiente en que se conserva, las pautas a seguir, para obtener un servicio perfecto de nuestra bebida, varian ligeramente. En principio hay una gran diferencia entre servir cerveza de barril, por medio de grifo, y cerveza embotellada. En esta ocasión, nos vamos a referir sólo al último caso, pues es más fácil disponer de botellas en casa que de cerveza de grifo; no obstante, en otra ocasión dedicaremos algunas palabras a este tema para los afortunados que disponen de un grifo de cerveza en casa. La primera norma de oro que debemos tener presente es que la grasa y los olores son enemigos irreconciliables de la cerveza y que debemos evitar a toda costa. Ello supone que el vaso, jarra o copa en el que vamos a decantar nuestra cerveza debe estar absolutamente limpio, especialmente de grasa, ya que esta evita la formación de espuma. Nos encontramos entonces con un grave problema, los buenos quitagrasas son productos fuertes, generalmente bastante olorosos, de modo que entramos en conflicto con el segundo aserto de nuestra dorada regla: evitar olores. Efectivamente los olores típicos de los detergentes anulan a los aromas cerveceros, que generalmente son muy tenues, de modo que debemos ser muy cuidadosos en este tema. Hemos de procurarnos un buen desengrasante pero que sea poco oloroso y siempre enjuagar abundantemente con agua clara el recipiente, que debemos dejar sacar al aire, de modo que se ventile bien. La segunda norma es muy controvertida, pues hay dos escuelas opuestas que defienden justamente lo contrario. Mientras unos opinan que se debe refrescar el vaso con agua fría antes de escanciar la cerveza en él, otros consideran que el recipiente receptor debe estar absolutamente seco. Los primeros aducen que con ello se consigue que la cerveza no se caliente pronto, pues al enfriar por este medio el vaso, el intercambio de temperatura entre continente y contenido es mínimo. Los segundos alegan que con esta práctica se aminora la formación del burbujeo, pues la humedad en las paredes del vaso "atrapa" el carbónico, de modo que la cerveza nos resultará menos espumosa y con menos gasificación. ¿Quién lleva razón? ¿Existe alguna otra solución? Razón llevan, cada una en lo que le corresponde, ambas partes. Otra solución no se ha encontrado. Se ha recurrido a conservar los vasos, copas y jarras en frigoríficos; pero es peor el remedio que la enfermedad (sobre todo si se trata de un congelador), pues el frio de estos recipientes es húmedo, de modo que estamos en las mismas, con el inconveniente de necesitar de un aparato costoso sólo para este fin. Nosotros entendemos que lo mejor es una solución intermedia: refrescar los vasos sólo cuando sea necesario; es decir, cuando el vaso esté excesivamente caliente, en relación con la temperatura de la cerveza que vayamos a tomar. En caso contrario, es preferible servir con el vaso seco. La tercera norma a seguir es la de tener la cerveza a la temperatura adecuada. En este sentido es preciso tener en cuenta el estilo de que se trate y, también, las costumbres y climatología de la zona en que estemos. Por lo general, en España, es preciso bajar un poco más la temperatura de casi todas las cervezas. Con un ejemplo se entenderá fácilmente: cuando un fabricante inglés recomienda tomar su producto a temperatura ambiente, se estará refiriendo aproximadamente a unos 11º C, que es la media habitual de temperatura en su país. En España la media sobrepasa los 18º C, por lo que se comprende que esa cerveza inglesa en España no debemos tomarla a temperatura ambiente. También, claro está, influirá nuestro gusto personal; no obstante, aconsejamos no distanciarse demasiado de lo propuesto por los expertos y conocedores, pues es cierto que en nuestro país tendemos a tomar la cerveza demasiado fría, y en algunos estilos esto dificulta una buena apreciación de la cualidades de la bebida. Llegamos al tema más complejo del servicio de la cerveza, el hecho de "tirarla". Sin duda lo más difícil de todo el proceso y lo que requiere de cierta práctica hasta que lo hagamos bien. Nos referiremos hoy al servicio de las lager, más o menos fieles al estilo pilsen, por ser las más habituales y las que más se consumen en verano. Una pilsen se debe tirar de tres golpes, siguiendo los siguientes pasos: Primero: Inclinamos la copa (o vaso de lager) como unos 45º y acercamos la botella hacia el borde inferior del recipiente, dejando caer la cerveza sobre la pared lateral y entonces separamos la botella elevándola hacia arriba, de modo que llenamos más o menos la mitad del recipiente (que debe tener una capacidad ligeramente superior a la de la botella que estemos utilizando). Segundo: Después de un ligero tiempo de reposo, inclinamos la copa menos que antes, como a unos 80º, y volcamos el líquido con la boca de la botella próxima al borde del vaso, separándola poco a poco (es más fácil bajar la copa que elevar lo botella), hasta que la espuma alcance el borde. Tercero: Con el recipiente en posición vertical, terminamos de verter el líquido (tras un pequeño reposo), de modo que la espume sobrepase el borde ligeramente, como un dedo, más o menos. Si la espuma es muy cremosa el copete que se forme sera anguloso en los bordes, si no, tenderá a ser más redondeado. El resultado final debe presentar una cerveza con "cuentas" de burbujeo y con una cabeza de espuma de al menos tres centímetros, que naturalmente irá desvaneciéndose. |
Boddingtons
Esta es de Manchester, en futuros post hablaré de las que mejor conozco, las de Newcastle.
Quizás os suene de un episodio de Friends, en el que van a Londres, por lo visto se pusieron hasta arriba. Probadla si os gustan las ale, no espereis una Guinness, pero es igualmente una excelente cerveza.




